¿Dónde aportaremos valor?
La pregunta de los próximos 10 años
Hace 13 años fui a Ecuador a auditar una empresa de Cine. El contador era un señor de casi 90 años que llevaba los asientos contables en un cuaderno, a lápiz. En un momento le pregunté por un pago que no lograba identificar en los estados financieros. Abrió su cuaderno, pasó muchas páginas con rapidez, y frenó en una sin titubear, ahí estaba: fecha, concepto, monto, todo anotado a mano. Una pieza de museo ya en ese entonces.
Esa escena me quedó. Porque al mismo tiempo yo venía de mis primeros años en PwC como auditor junior, donde pasaba horas sacando fotocopias, matcheando facturas con asientos, armando muestras estadísticas y poniendo tildes en Estados Financieros hechos en Word que imprimíamos y verificábamos con calculadora para que todo sume correctamente. Trabajo operativo, repetitivo… Hacer estas tareas era casi un castigo.
Hoy nada de eso se hace así (¡o no debería!). La IA y los ERP lo resuelven en segundos. Y está bien que sea así. ¿Alguien extraña escribir asientos a mano? ¿Revisar sumas con calculadora y poner checks? Yo no.
La tecnología nos saca el trabajo operativo hace décadas, desde que se inventó el telar y los campesinos migraron a las ciudades. La IA acelera la tendencia y la profundiza. Está claro que nos va a sacar muchísimo trabajo, pero ¿qué nos queda? ¿Dónde podremos seguir aportando valor los profesionales cuando un agente analice y brinde soluciones por nosotros para casi cualquier pregunta?
Nadie sabe qué va a pasar, pero la historia nos deja pistas. Cuando Kasparov perdió contra Deep Blue no fue el fin del ajedrez, hoy se juega más que nunca, y existen equipos trabajando en competir a ver quién hace la mejor IA de ajedrez, por ejemplo.
La formación, junto con la creatividad, siguen siendo relevantes para diferenciarnos, más que nunca hay que forzarse a leer, mantener nuestro cerebro activo, entrenarlo a pensar, a dudar, a cuestionar e interpretar. Hoy por hoy la vida se volvió un examen a libro abierto, donde las respuestas están, pero hay que conocer los conceptos y tener criterio para saber qué preguntar y dónde buscar.
Hay tres conceptos que aún considero de muchísimo valor de mis años de estudio como Contador Público en la UBA: el criterio profesional, el saber hacer las preguntas correctas, y el pensamiento crítico. Integrar conceptos y criterio profesional no se logra con un click. Se construyen a lo largo de años de cursadas, discusiones y práctica. Tampoco se aprende sólo en los libros, para aprender a nadar hay que mojarse.
En Fibady (mi empresa y software que estamos construyendo) construimos Estados Financieros e informes en minutos, pero no podemos decidir por vos qué riesgos tomar.
Tenemos que entrenar la pregunta, el pensamiento, la lectura, la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre, la comprensión del contexto macro y micro, entender los trade-offs que estamos haciendo, y conocer la tecnología existente para simplificarnos la vida.
Eso se masteriza con experiencia humana acumulada: años de ver cómo terminan ciertas decisiones y cómo no, cómo afecta cualitativamente una decisión en el equipo, en el negocio, en la sociedad, cómo actuar en situaciones de crisis. Ningún mar en calma hace experto a un marinero.
Lo que está claro es que aprender de memoria no tendrá valor, saber hacer un cálculo tampoco, pero entender los conceptos e integrarlos en nuestra vida, sí.
Los profesionales que se destacan, en cualquier época, siempre compartieron lo mismo: criterio excepcional, saber hacer las preguntas justas, comunicar con claridad de manera oportuna, estar al día con las tecnologías disponibles, y resolver problemas con el menor esfuerzo posible. Esta, creo yo, es la parte que no reemplazará ninguna tecnología.
Lo operativo, lo mecánico, lo repetitivo: eso ya se lo está llevando la IA, y va a acelerar. Así que la pregunta es para vos: ¿estás atento a lo que se está gestando? ¿O estás en vías de convertirte en otra pieza de museo?
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Santiago Viglione
Contador Público FCE UBA
MBA y mentor de MBA en la Universidad de San Andrés. Argentino, radicado en Barcelona hace 7 años.
CEO y Co-founder de Fibady, plataforma de FP&A con IA para CFOs, Gerentes de Administración y Finanzas, y Controllers.